viernes, 3 de enero de 2014

EL ALFÉREZ, UN EXTREMEÑO EN LOS TERCIOS DE ITALIA


AUDIO DE PRESENTACIÓN

El alferez
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Sinopsis
A la orden del Capitán…, y cuando las voces  de mando de los Alféreces, los gritos de los Sargentos y Cabos, atronaban el ambiente, los guiones se pusieron en los vértices. Con aquella referencia y obedeciendo al estridente silbido de un pito, hicieron la formación con gran diligencia y a paso ligero. Era un pequeño cuerpo de ejército español del  Tercio Viejo de Italia….
…. — ¿Quién llama, Jacinta?
—Un hombre, muy barbado, que por su pinta y vestimenta parece un indigente, mi Sra. —Dice que no ha comido desde ayer por la mañana.
—Pues dale unas monedas y que compre de lo que más le pluguiese—Contestó D. ª Virtudes.
En aquel momento, el hombre habló en voz alta como queriendo recalcar, bien, lo que decía:
— ¡Muchas gracias! Pero ha de saber mi señora, que yo soy un soldado del Tercio Viejo de Italia y no acepto limosna—Dijo el hombre con voz aguardentosa.
—Pues que he de hacer, si vos decís tener hambre y yo  propongo satisfacer vuestra necesidad—Respondió la dueña.
—Aceptaré de buen grado unas papas de esas que tenéis ahí cocidas para los cerdos, supongo.
—Supone bien, pues en esta casa no las comemos, pero en los Hospitales de Beneficencia se las están dando a los enfermos y a los indigentes.
—Desde hoy, también será  comida para un soldado licenciado de los Tercios Viejos. Cerdos, indigentes y solados ¡Buena gente! Pero habrán  resuelto mi estado de necesidad, sin menoscabo del honor. Esto es algo que agradezco y ¡quedad con Dios, madame!—Dijo el soldado, haciéndola una reverencia, barriendo el suelo con las plumas de su ajado chambergo.
Se dio la vuelta y marchó con la misma gallardía que lucía en Los Tercios. En aquel tiempo venían los señoritos cortesanos desde Paris, para verlos pasar, cuando se dirigían a Flandes.

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