En Vitoria disfrutamos de un mes de febrero hosco y
abrupto, climatológicamente
hablando. Llevamos un par de semanas sin ver el sol. Mucho viento, lluvia y
demás fenómenos metereológicos.
Pero, lo que es en la ciudad, no ha nevado.
No obstante Andoni y yo no hemos dejado de andar ni un solo día. Hay que bajar
el colesterol y las purinas y ningún régimen es eficaz sin ejercicio físico;
nos lo han dicho los médicos y lo hemos comprobado.
Andamos, casi paseando, y hablamos de muchos
temas y como no podía ser de otra manera, también de los malos tiempos que atraviesa España.
—Es un desastre, una ruina desmedida y un caos
total. Es la no_Nación Española de 2.014 o quizás aún peor, ya que me habré quedado corto—Me espetó
Ibiricu, cabreado.
—Eres muy exagerado, Andoni, y te
niego la mayor. La Nación sigue siendo España, Hispania,
Iberia…etc. Ibérica y peninsular como siempre ha sido. No puede desaparecer
como por encanto—Le dije.
—Es una entelequia en la que se ha perdido
el concepto del bien general, no hay un proyecto de futuro y tal como y como
está organizada, no tiene viabilidad económica. Pienso que es una sociedad sin
ideales, fundamentada en lo superficial
y lo banal. Una nación fallida, al fin.
—Vale, Ibiricu. Me estás hablando de la
sociedad española, de la política española y de los responsables de su mala
praxis. Eso es lo que tiene que desaparecer o cambiar, y sin duda así será. No
desparecen las naciones, como entes territoriales, sino como asociaciones o agrupaciones de individuos que
son, con un mismo interés general y un código de convivencia, cuando es
equivocado.
—No te enrolles, Eladio. Dices que no
desaparecerá España, Hispania, Iberia…etc. Y sin embargo si lo harán los
ibéricos, hispanos o españoles ¿Nos es así?
—En eso estamos. Mal porvenir tiene una
sociedad en la que los niños lo tienen muy difícil, para nacer y los viejos, o
más débiles, muy fácil para morir. Cuando el baremo para la vida de los seres
humanos sea solamente el factor económico, aparecerá el aborto salvaje y la
eutanasia activa, más que activa activada.
—La pirámide de población se iría alargando y
apuntando, progresivamente, hasta terminar en una línea, o sea, en nada. Pero
tardaría en ocurrir muchos años y supongo que les dará tiempo a rectificar el
desaguisado.
—No tanto tiempo. Si no naciese nadie en una
centuria, de los cuarenta y cinco millones de hispanos no quedarían ni los
rabos.
—Eso sería si no naciese nadie, que no es el
caso—Me contestó Ibiricu.
—Ese camino llevamos. Además volvemos a preparar
nuestras garrotas para emprenderla, una vez más, a garrotazos. Alguien ha dicho
que “los españoles solo se ponen de acuerdo para deshacer España”, y visto
lo visto me lo creo.
Vitoria 22 de febrero de 2.014

