viernes, 21 de febrero de 2014

LOS LAMENTOS DE IBIRICU


 En Vitoria disfrutamos de un mes de febrero hosco y abrupto, climatológicamente hablando. Llevamos un par de semanas sin ver el sol. Mucho viento, lluvia y demás fenómenos metereológicos.
Pero, lo que es en la ciudad, no ha nevado. No obstante Andoni y yo no hemos dejado de andar ni un solo día. Hay que bajar el colesterol y las purinas y ningún régimen es eficaz sin ejercicio físico; nos lo han dicho los médicos y lo hemos comprobado.
Andamos, casi paseando, y hablamos de muchos temas y como no podía ser de otra manera, también de los malos tiempos que  atraviesa España.
—Es un desastre, una ruina desmedida y un caos total. Es la no_Nación Española de 2.014 o quizás aún peor,  ya que me habré quedado corto—Me espetó Ibiricu, cabreado.
—Eres muy exagerado, Andoni, y te niego la mayor.  La  Nación sigue siendo España, Hispania, Iberia…etc. Ibérica y peninsular como siempre ha sido. No puede desaparecer como por encanto—Le dije.
—Es una entelequia en la que se ha perdido el concepto del bien general, no hay un proyecto de futuro y tal como y como está organizada, no tiene viabilidad económica. Pienso que es una sociedad sin ideales,  fundamentada en lo superficial y lo banal. Una nación fallida, al fin.
—Vale, Ibiricu. Me estás hablando de la sociedad española, de la política española y de los responsables de su mala praxis. Eso es lo que tiene que desaparecer o cambiar, y sin duda así será. No desparecen las naciones, como entes territoriales, sino como  asociaciones o agrupaciones de individuos que son, con un mismo interés general y un código de convivencia, cuando es equivocado.
—No te enrolles, Eladio. Dices que no desaparecerá España, Hispania, Iberia…etc. Y sin embargo si lo harán los ibéricos, hispanos o españoles ¿Nos es así?
—En eso estamos. Mal porvenir tiene una sociedad en la que los niños lo tienen muy difícil, para nacer y los viejos, o más débiles, muy fácil para morir. Cuando el baremo para la vida de los seres humanos sea solamente el factor económico, aparecerá el aborto salvaje y la eutanasia activa, más que activa activada.
—La pirámide de población se iría alargando y apuntando, progresivamente, hasta terminar en una línea, o sea, en nada. Pero tardaría en ocurrir muchos años y supongo que les dará tiempo a rectificar el desaguisado.
—No tanto tiempo. Si no naciese nadie en una centuria, de los cuarenta y cinco millones de hispanos no quedarían ni los rabos.
—Eso sería si no naciese nadie, que no es el caso—Me contestó Ibiricu.
—Ese camino llevamos. Además volvemos a preparar nuestras garrotas para emprenderla, una vez más, a garrotazos. Alguien ha dicho que “los españoles solo se ponen de acuerdo para deshacer España”, y visto lo visto me lo creo.
 Vitoria 22 de febrero de 2.014


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